Indigestión
Insensibles chillidos resuenan
Entre tus labios muertos y los
míos
Por un tiempo que se escapa a
este intento
De no sufrir entre lastimeros
gemidos;
Dotados del cáncer del pueblo
Que aúlla en son de cajones
negros,
Con crucifijos incrustados en
la frente
Para los que como yo no
tuvieron suerte
Y deambulan entre silencios
inertes
Llamados vida, llamados
muerte.
¡Te bendigo a ti y a tu pueblo
de incrédulos conformistas!
Los tardíos desmesurados
haciendo en leña y barro,
las leyes que rigen el caos,
y les dejo mis ojos y brazos
para que al comer mis cenizas destruyan tus
pasos.
Y mis humos triunfantes que
expulsan tus ortos
Serán los prólogos a lo nunca
escrito,
Porque tu mi amigo, como yo
creamos del vacío.
xEcx
No hay comentarios:
Publicar un comentario