domingo, 24 de mayo de 2015

Locomotora

Indigestión

Insensibles chillidos resuenan

Entre tus labios muertos y los míos

Por un tiempo que se escapa a este intento

De no sufrir entre lastimeros gemidos;

Dotados del cáncer del pueblo

Que aúlla en son de cajones negros,

Con crucifijos incrustados en la frente

Para los que como yo no tuvieron suerte

Y deambulan entre silencios inertes

Llamados vida, llamados muerte.

¡Te bendigo a ti y a tu pueblo de incrédulos conformistas!
Los tardíos desmesurados haciendo en leña y barro,
las leyes que rigen el caos,
 y les dejo mis ojos y brazos
 para que al comer mis cenizas destruyan tus pasos.

Y mis humos triunfantes que expulsan tus ortos

Serán los prólogos a lo nunca escrito,


Porque tu mi amigo, como yo creamos del vacío.

xEcx

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