“Y
cuando el soplo de lo material ya no este,
O
incluso…
Cuando
el cielo rasgado deje de verse
y
no se pueda sentir su rubor,
ni
el espacio cansado que deja el tiempo,
ni
las noches de ensordecedora pasión…”
¿Qué
será de él?
De
este lugar que habito.
Aquel
microcosmos adolorido e hinchado
camina
circunspecto y abrupto,
totalmente
herido;
posa
su breve mirada a lo lejos
intentando
distraerse de sí,
realmente
intentado
ignorar
el lapsus arquetípico
de
lo concebido como real.
Busca
huir,
con
paso lerdo.
No
puede dejar, de ser cuerpo.