jueves, 26 de noviembre de 2015

Desplumada

Desplumada

Regresaba a su húmeda morada
el ave herida por la fuerte brisa
que ahuyentaba el cálido aire
de los atardeceres lloviznados;
                   
cansada de viajar en las turbulentas
indecisas y mareantes aguas
del desconcierto de no saber a dónde ir,
de un viaje nublado y sin vista alguna.

Pero volvía dichosa y se regocijaba
al tener en el espacio frío un aliento
ardiente de vida, por el placer de tocar
ferviente  el suelo firme y sagrado.

Casi privada al contacto lujurioso
de sus gélidas patas con el infernal y peligroso
suelo que yacía intacto y ausente
viendo como recibir aquel proyectil del cielo;

tan perforante que abatía estruendosamente
el tranquilo lugar que veía desprevenido
las suaves gotas caer alocadas como llanto
desesperado de las nubes y los gritos sordos.

Acogiendo a su paso la locura mojada
tímida y realmente empapada de miedo,
creyendo lucidamente en el tragar colapsado
de las grumosas y densas nubes del olvido;

que entristecían tanto al ave herida
que distraía lloraba en el aire con las nubes;
soñando con el día de estar aquí,
lejos de los afanados ruidos indiferentes;

que derribaban lentamente
las ansiosas ganas de creer que alguna vez
encontraría el camino menos arduo
para volver a la tranquilidad empolvada;

de un ayer sonriente de brisa y sol mañanero,
que como una caricia suave y melódica
abrazaba las alas quietas de un corazón

apasionadamente inestable.   

xEcx

Playa Hace rato no escribía un poema,  lloraba sangre intentando reducir  el desasosiego en una palabra  vacua y sin sentido;  creyendo que ...