domingo, 31 de mayo de 2015

Unino

Unino

Silente balbuceo oscilante,
Cuenca irritada, perdida,
jadea altibajos temblorosos y sonsos
atediados de cantos sordos.

Desolación lícita y blanca,
consumiéndose entre humos
sucios al olfato, palos santos
llamas resinadas, destrozadas;

Más no olvides luz sonora, la templanza
nunca pierdas su baraja, y ronronea
siempre y puedas, al frotar arduo,
acaricia siempre bajo;

Acicalando obeliscos puntudos
de fauces amarillas,
petrificadas,
alucina de sus esencias
calcinadas entre yescas;

¡Yescas, llamas, presas!

Llama hambrientas, cuida de ellas
arrúllalas masajeando de su pelo
 volteándolas a la luz oscura para
que sin extinguir su ardor florezcan;

Y guarda en tu matiz verdoso
la moneda sangrante de oro piel, miel
que no separe sus tronco venas
De este, mi entorno cruel.  

Y siempre sonríe a la muerte extinta
pues; devuelve a la calma poblada
de un bruto ser, tornado de grises,
volando ensuciado por verse crecer.

xEcx

domingo, 24 de mayo de 2015

Locomotora

Indigestión

Insensibles chillidos resuenan

Entre tus labios muertos y los míos

Por un tiempo que se escapa a este intento

De no sufrir entre lastimeros gemidos;

Dotados del cáncer del pueblo

Que aúlla en son de cajones negros,

Con crucifijos incrustados en la frente

Para los que como yo no tuvieron suerte

Y deambulan entre silencios inertes

Llamados vida, llamados muerte.

¡Te bendigo a ti y a tu pueblo de incrédulos conformistas!
Los tardíos desmesurados haciendo en leña y barro,
las leyes que rigen el caos,
 y les dejo mis ojos y brazos
 para que al comer mis cenizas destruyan tus pasos.

Y mis humos triunfantes que expulsan tus ortos

Serán los prólogos a lo nunca escrito,


Porque tu mi amigo, como yo creamos del vacío.

xEcx

sábado, 23 de mayo de 2015

Un Café antes de salir

Un Café antes de salir

¿Sería preciso iniciar así?

No, sí, tal vez, quizá, nunca fui buena para iniciar por la timidez que me abarca toda la cara y el rostro se empapa de tono, mi nombre, empecemos por mi nombre. Una noche de asedio monstruoso de imágenes torcidas, de saber nombrar lo que no tiene ni voz, ni sangre-mi sangre- encontremos un “sobrenombre” para llamarle cuando la necesitemos, una marca linda, para que al invocarla no suene su engatillado palpitar, esa mucosa, adherida al moho de la cortina, la que perforada estaba por su fusil. Empecemos por mi nombre. 

-¿Tendría que colocar candado a la puerta?
-No, déjela así, la noche esta callada ¡Hoy no huele a miedo!              

Candado encadenado a la prisión suntuosa de una libertad llamada por mi nombre ¿Mi nombre? Puedo llegar a recordar quizá el apagado grito, un vibrar tácito, una cosa minúscula y sin fuerza, un sonido feroz del viento pasar por mi odio, casi abrupto y absurdo que dejo al lado de mi ser matizado por la angustia un trayecto tan trémulo y sombrío, esa estela singular del viento corrompido y vuelto forma ¿La forma del viento? esa se desvanecía entre un humo colorido, sin grises, un murmullo alejado de su boca, esa mímica tan forzado, por intentar gritar, gritar para salvarme y para huir, esa incapacidad de producir esa melodiosa y celestial frase, mi nombre -mi nombre es pólvora- esa que se estrellaba y rompía cada cosa al impactar, contra el cartón y el techo esos que se desvanecían y caían y se repelían tan lejos de mí, esas ondas sonoras que nunca llegaban, nunca supe como sabían esas palabras, nunca supe cómo llamarme al verme hay, reflejada en ese charquito tibio ondulado por mi pie, no sabía, no sabía cuál era mi olor. No podría reconocer esa esencia, pues se dispersaba por mis fosas colmando todos mis vacios, eran tantos y tan variados, pero conocidos, sabía cuál era cada uno, cada cual con su cada quien, ese olor, esas noches ¿Noches o noche? 

-Siéntese hay, pero sin lastimarse.
- …………………….!
-¿¡Niña, no me oyó!? Que se siente. Usted está muy mal.  

Sentir el latir peludo y suave del lóbulo de mi oreja derecha o izquierda, mis direcciones y ritmos se alteran -Volver a oír- Si pudiese de nuevo escuchar la voces que respiran hasta en los objetos ya sin vida o que nunca la tuvieron, y los silbidos de noche de luna menguante de estrellas fervientes y de mares dulces, si por un instante menos precavido como lo son los que pasan ahora, tan alertas, pudiera divagar en el compás del silbido a tono con la guitarra y las cucharas que tronaban y se expandían en la noche desnuda como si fuera ella quien entonara este singular y tímido brillo, tendría la capacidad de quitarme esta humedad tan incómoda y superficial, podría despellejar las viciosas remembranzas de un ayer feliz y vislumbrar en mi cara la brisa tibia de aquel barranco en el que me gustaba jugar.

No entendía mi suplica, pensaba que la decía mal que no tenía sentido y no pasaba por esa razón, sabía que si lo hacía mal pecaba, seguro era eso, sería casi desquiciado pedirle a él que bajara por un segundo y arreglara la situación ¡Pero si yo ya estoy abajo! tirado en el suelo escuchando y aprendiendo cada disparo, consumiendo del día a día el cobre oxidado de sus toneles tuertos, que solo suministran a ellos la condenada vida para quitarla  a su gusto; si yo estoy acá abajo tratando de mentirle al cuerpo con sueños y cantos alegres, para no  memorizar el transcurso sucio y nervioso, para no verme arrastrándome y avanzando, tirado,  alternando sus ondas y grabándolas todas, cada zarpazo, cada tronar, cada muerte ¡Que yo ya estoy acá abajo! Acá bajo casi a 2 metros de profundidad, escondiéndome para no ver mas como la luz tan tierna de esos ojos se desaparecía, acá enterrado para no volver a salir nunca jamás de esta pesadilla y dormir siempre, dormir cómodo para no aguantar mas. Si tan solo pudiera volver a ver mis majestuosos paisajes que ahora en llamas y ruinas están, y levantarme del fangoso suelo para poder alzar la vista y respirar el aire puro de mis laderas u trochas sucias, con olor a país perdido entre nieblas y guaduas, ese cálido y delicioso lodo para hacer casitas y muñecas, el que encontraba tirado donde quería, mi riqueza con marcas de botas pantaneras dejadas por mis hijos y por los tuyos, si pudiera volver a ver esa marca sin sentir ganas de llorar y recordar la cara trágica de mi madre que nunca pudo decirme mi nombre, no era por envidia u odio que no lo hacía, ni porque no me quisiera o me ignorara … POR QUE LA SOFOCANTE FUERZA DE LAS EXTREMIDADES TIESAS DEL SUJETO CON BARBA Y CARA DE NO HACERLO NO LA DEJABAN…  no la dejaban respirar , no la dejaban, ni moverse o llorar, no la dejaba sufrir, y yo hay intentando gritar pero mi voz se extinguía y solo escuchaba el musitar desnudo de la boca circular y alargada que lo acompañaba con vestido negro, esbelto y largo, solo oía a esas damas gritar y festejar de una manera abrupta la victoria del volver a bailar entre los matorrales que hoy han perdido su color verdoso y solo brillan esta noche de un rojo ya carmesí. Mis juguetes de palo que tanto cuidada solo eran punto fijo de estallar y resistir, solo eran más que nada en medio del todo, no eran más que caos en medio de esa felicidad mortecina y estrecha que veía pasar por los brillantes ojos de los tipos que asediaban mi alma. Manjar del mejor calibre y vino del dominante cobre, sabor de dioses, sabor a guerra.

-¿Y su mamá como se llama? ¿Puede recordar? ¿O con quien viene? Niña…

Ahora que lo pienso solo puedo dibujar en mi torpe cabeza, la silueta friolenta de mi madre en el suelo manchada de roja tinta, ni su cara ni los besos de la mañana sabor  a maíz y a queso, no recuerdo sus manos labrando la tierra de perfume a rancho, el olor de sus ropas que sabia a leña se ha esfumado de mi saliva y de mi nervio olfativo, su piel árida como la del patio donde me recostada en las mañanas a ver el sol salir por la curvas espumosas del cuadro intervenido diariamente al frente mío, y sus cantos desafinados de tertulias y llantos, no puedo, cada vez lloro mas al intentarlo; no recuerdo ya su rostro; al verla desfigurada por la mordida rabiosa y babienta del perro del gobierno, no pude creer en mi patria de héroes y flores, no pude saborear la valiosa y exquisita oferta de vivir en mi país tan rico…  el más rico siendo pobre; el más valioso, rechazado; el más amado en menosprecio [1]…  No pude recordar en mi privado y torpe cerebro, el nombre de ella, ni el mío. Su nombre empezaba por azucena y terminaba en tumba y lapida de mármol, mi nombre empezaba por llanto y terminaba en olvido, si hubiera podido esa misma noche acariciarle los copos de nieve en su cabeza y beberlos sin miedo, hubiera contenido en mi las letras garabateadas que hacía en los cuadernito  de paja, los que guardaba en la alacena al escribir una y otra vez para no dejarlos sueltos en las sombras, si hubiera tenido la oportunidad de ver la nieve besando mis labios ver sus ojos arrugados; quizá podría tener en un momento todo claro y volver a consentir su ya empolvados cabellos y evocar las historias tan cómicas y aterradoras que contaba al trenzar mi pelo, nunca aprendí a hacer trenzas ella quedo de enseñarme, pero sus manos no decían nada ni con fuerza ni con ganas pronunciaban sus dedos nada, como todo a partir de ese entonces me fue puesto en bandeja de mierda. Deje de preguntar ya me saco la piedra.

-¿Y entonces niña? ¿Dígame que hago si usted no dice nada? … Oiga al menos mireme ¿Tiene frío, quiere un tinto?

El olor del tacto tibio que se escurría entre mis dedos, como la arena roja que salía de mi madre, esa arena que atraganto mi delgado cuello y no me deja hablar, porque las venas se hinchan al sentir de cerca el tibio taco del olor a café dulce en la mañanas antes de ir a la escuela, y los vidrios que quedan de la porcelanas finas se adhieren a la carne y no solo rasgan mi voz, mi alma se estremece toda y veo llover en mi interior, llover balas de algodón  que impactan contra mis pulmones y no me dejan tomar café, no me dejan saborear ni mierda, porque el sabor se me fue con la legua de los zapatos que esos malnacidos me quemaron, pa ellos quitarse el frío. Sabe ¡No tengo frío!  No me dé a beber los restos del suelo de mi madre, no me fuerce a tomar el color de su pelo. 

-¡ NO gracias ¡ No me apetece el sabor a sangre.









·         [1] “…la más rica siendo pobre; la más valiosa, rechazada; la más amada en menosprecio…” EL rey Lear, Shakespeare, pág. 11, 1994 Panamericana Editorial.



xEcx

Distancias

Distancias

Que cortos y rotos están,
los corredores roídos
por la risueña mirada
de un corazón trozado.

¿Quién sepulta agujeros en el aire?

Se desliza sin tristeza
entre su desdicha marchita
consumida por el mareado
tropel de flores y lienzos.

Desbordando de licores hambrientos
cuan lluvia en soles nublados,
que disimula en su estruendo
el llanto de su dolido ego.

Tan colmado de ilusiones, que
se descomponen entre
inconclusos humos, añorando el
lujo de morir joven.

Sustituyendo con dormidas
cuencas, que sumadas
al friolento abrir y cerrar de ojos
absorben brillos mudos.

Consumados en la soledad
y el desprecio de las calles, que aún
añejas disfrutan el
beso añorado del calor fresco.

xEcx

lunes, 18 de mayo de 2015

Déjame en paz puto Oliveira

Déjame en paz puto Oliveira

En ausencia de mí mismo encontré justo lo que no necesitaba, en la mezquina sombra del no estar allí hallé lo que más buscaba, mi soledad tan perdida y bruta y el amor ebrio de pasión silente, y me abrazo el vaivén inconcluso de saber que no estaría ahí, ni yo, ni tú, ni nadie.

La noche, Un vientre más.          

Solo para pies mojados; los secos que no estorben.

Entiéndame que no me he perdido ni por un segundo de la ridícula vida de reflejos que levitan; le aseguro yo, que esto es tan solo un mal entendido, pues carezco-bueno carecemos- de entender lo bueno y lo malo; entiéndame que tanto usted, como yo, como él, como nosotros que estamos acá porque no podríamos estar haya donde usted se sienta y yo me acuesto, porque su otredad no es mía ni suya, compréndame que la vanidad es de todos, es mi cara y su reflejo,  de no ser así, la tortura desdichada de ver a mi dios viejo en el espejo, sería menos ardua, puesto que él nunca me acompañaría y podría yo mirarle a los ojos y decirle en voz alta-voz conciencia- que no existes, ni vos ni yo; entonces tus escaparates adoquinados romperían en grietas llenas de agua y barro hundiéndose en la soledad seca de la piel, por donde se deslizan en voz tenue y sigilosa los distintos vacios oblicuos de tu astro, llamado luna llamado canto.

Entienda que silodigo, silodije, no es para que usted entienda lo que yo no he podido, usted esta acá invocado en estas lianas para que me responda la pregunta de un error concebido ¿Soy yo la otredad de ese aquel o usted es la mía? No me responda no quiero saber.

Déjame en paz, no es por leerte una y otra y quizá luego o tal vez mañana, no es por hacerme un daño irreversible, ni por entender si la buscas con mis manos y solo encontras sus divagaciones antiguas o acaso si tenes suerte su dulce llanto. Déjate de joder y para bolas que si te quedas allá arriba no me escuchas, deja de levitar.

Si me seguís jodiendo con mis zapatos rotos te voy a dar de puntadas en los huesos para que entiendas que es tener un hueco, un vació. Si te seguís metiendo en este solvente de oxigeno y cal, la que haciende sin gracia y sin permiso, traumando y dejando cuasi blanca la piel, arrugada por los detalles mas íntimos que aun tu sabes, no comprendemos, subís y te cagas en mis medias y te arropáis con mi pie tibio la soltura congelada de ese mártir divino que solo vos te imaginas y que solo yo sentía –por supuesto tu lo sentís igual- porque ni tu hermano ni tu clon se percataron de ello, pensando de cuando en cuando que yo no lo vería, pero lo solicitabas a plomo fundido, esperando que tus letras peregrinaran para meter de lleno al simplón ese, darle la mano a ese tardío ser que conozco tanto, que conozco apenas, en el que te cagas tu -lo decide y lo ejecuta-Si tan solos tuviera más desfachatez en la cabeza, la un angustiosa vuelta en llama no se vería tan complicada, sería como saltar a los ríos que de suelo cristalino se rajan,  no serán complicadas la labores, atravesar el cuerpo, no poder seguir hundiéndose en su mezcla insoluble, solo el alma. Si tuviera más fuerza en los cojinetes de los pies, el viento me impulsaría y los zapatos rotos no tendrían que verse con ella, con el odio que nada comprende,  no lo perdonaría, yo sé igual que usted no lo haría, ya nos basta con tener agujereado los pies-sin zapatos-

 Pero vos sos igual de obstinado y terco, y sin importar nada, sin importar la desnudes la seguís buscando, ese deseo, para y, tu kibbutz se esfumo entre las espumas agrias de cervezas secas, se evapora al a mirada somnolienta de la luna. DÉJAME DE UNA PUTA VEZ.

 “Y entiendo quizá por un segundo, las cosas que siento ahora, que me despiertan a las seis de la madrugada e inconsciente tatareo... La vie en rose.... y comprendo que lo que siento por ti, lo siente la nada, y más que todo nadie, ese ser inmiscible, que encuentro siempre al verme en los reflejos distraídos de esta cuidad torpe, pues lo encuentro al cruzar las esquinas y los puentes -por un segundo soy feliz- de repente encuentro sentido a la formula que nunca supe resolver, y sé que ese ser capaz de hacer todo, ese nadie que no tiene fronteras ni impedimentos, él y nadie más que él hace de mí, ese yo que aun reprimo, ese nadie que te quiere

Pará,  deja de buscarla con mis manos, bastante tengo yo, me hago de las mías pa´ no estar buscando en los botes duros que dejan los amores, es mejor  que lleguen solas y las colecciono, pero llegas vos y haces lo imposible por tenerla prisionera en el asustado y febril tacto impuro de sus restos, y haces los imposible pa´ que no mueran, déjalas que ellas solas, solitas,  así van estrellándose  con el asfixiado suelo, por eso no quiero, no me quejaría tanto y no tendría que escribirle gotas de porcelana, porque nunca veré como se rompen, porque nunca sentiré de nuevo la vida caer, quebrar y caer.

Yo no… yo no… yo no quiero de nuevo ver la muerte perfumarse al lado mío.

No se lo estoy advirtiendo, se las canto, el trastorno ser que intenta equilibrar sus dedos en torno a masas traslucidas, descubre que la precisión del acto es absoluta, que si la seguís embarrando del circo pasas al hospital y de ahí a ningún lado, porque después de un hospital con cielos pintados en el piso, de cajuelas frías, de trapos de colores paloma gris, no hay mas lugares a donde ir, ni siquiera sería posible concebir un método defensivo con el cual cubrirse, simplemente esto llega con el humo por fuera y el fuego por dentro con el afán de calcinarte la humedad que deja esa mierda de agua que se caga tanto los zapatos; no se confunda al sentir tan conocida sensación provocada por los sueños interrumpidos de sus recostar de cabeza y mis despertares, es tan parecido al espacio neutro alojado en el resto de la comisura del cuerpo y la sombra, ese largo trecho que disimula el parentesco con lo que llevamos dentro, esa imagen palidecida que recuerda aquella mujercita; no más no más. ¿¡Que si tenía nombres y sensaciones antes de saber quien eras tú!? No me importa pues, sabes, antes era más tranquilo respirar, casi siempre sabia conducir mi rencor hacia otro lado, pero es que ya estoy jodido ni siquiera mis ojos dejas ver y te sigue atormentando por verla boca abierta con pastillas sumergidas es su túnel carnoso y amado.

Déjame de joder, déjame que no soy vos.

Antes de conocerte y conocernos yo era yo y no ese pendejo que ahora arrastra con esa dificultad sus pasos por la pereza de estar concentrado en simplezas agudas y entremeses, buscándole belleza al suponer de las bestias, al maullar de sus voces, tantos ruidos insensatos que molestan el andar cuidadoso de pasos que no quieren tocar la tierra, que sin saber nunca la ha dejado, si yo supiera-sabia- que usted era así no lo hubiera leído, para leerme voz a voz mi vida, en tu cara, perdiendo tanto tiempo al recuperar mis recuerdos que no vivo pero que tengo en la peculiar sonrisa de leerme en aprietos tan insípidos, me seguís jodiendo y ya no encuentro salida a esta embotellada lata vacía y tengo yo que conformarme  apenas con levantarme y entenderlo mientras me ducho con ese calor insoportable de un latir en la garganta de un sexo mordido de un cumulo elevado extendiéndose por la venas como huevos de lombriz de rio-no metafísico- que se acumula y deja crías y luego explotan cuando me veo disuelto en su reflejo y el vapor crudo del agua evaporado miel descalza, ya no es su frío sombreado por la paredes calientes en su espalda, ni por su ventana más cercana, ahora siento el calor y no el frío esta vez no me machuque los dedos solo los mordí un poco.

Por eso me duele escribir y mantenerlo tanto tiempo acá conmigo, me duele porque me gusta el sabor espeso de dolor de dedos, pero me molesta hacerlo, porque usted aún no me entiende, aún levita en mi mente y sigue agarrado a mi brazo y no comenta nada, su silencio entre otras tantas cosas me incomoda, tanto como la realidad que usted quiere ver y que me muestra en la acción más cotidiana de la vida, sin precedente alguno la hago, la hizo, la hará. Yo sé, por eso sin afanes le contesto que usted es la parte de ese aquel que no fui yo.

Ni cuento Ni rito.

Caución Contra Oliveira Sus Vidas Pasadas Y Mis Vidas Futuras.


Mantenga US distancia Gracias.

xEcx

domingo, 17 de mayo de 2015

Mundos Y Titanes


Mundos y Titanes.

En giratorio grito
de un vuelco en el mar
se ahoga el arder morboso
de tizne azul verdoso
y de labios sordos corrompidos;
En el apaciguado grito
 la rebelión aúlla y me deja ronco,
 por la piel seca de tierno brillo
acumulada en flores pantanosas,
de un edén sin idilio;
En mi triste trino
 entiendo las llagas de un corazón vecino,
vació y vendido a la espera
mortuoria y silente
 de un último suspiro.
En mi último trino
ni dioses ni gigantes alejan de mi
 el maleficio que la torpe bruma
envuelve sin lio en mis pies fríos.

En mi abandonado grito no existes vos.


xEcx

sábado, 16 de mayo de 2015

Crearte

Crearte
La voz lucida del pantanoso cielo 
espumado de grises, 
vuelto cementerio de aves simples;

me dice sin miedo que vuele.
¿¡Creer yo volar!?
Caer yo en el sentir dislocado,
de lo que ya no se cree, 
frustrado por miedos ansiosos
del llegar a ser grande;

perdiendo a su paso el titileo
de la imágenes improvisadas 
salientes del cuerpo masacrado,
del cuerpo de mi infante.

¿Infante o infantil?
Infante de un kaos que no 
me deja morir,
infante de la libertad tuerta,
infante de guerras sucias,
infante que no dejan pensar.

¿¡Creer yo pensar!?
Creo al creer que existo.

Pensado en esa gente que existe en la imposibilidad del aun creer

xEcx

lunes, 11 de mayo de 2015

Soberbia y Yo

Soberbia y Yo

Es quizá tan fácil persuadir las sombras  que me acompañan, distraerlas un poco para que se alejen y me dejen solo, en el olvido, como acostumbrado mi cuerpo esta. Ando por las calles vacías y lúgubres, llenas de tristeza, con olor a muerte; tu perfume se entremezcla con las desdibujadas siluetas que pasan al lado mío, son tan frías que su carne al tocarme me estremece. Tropiezo mil y un veces contra el pavimento húmedo el cual recorro, y la mirada perdida de mi ser, mis ojos desorbitados y rojos no saben que mirar.

-Tic Tac, Tic Toc, Tic Tic. Suena tan fuerte, horrible olor.  

Desdibujo de manera exhortada el paisaje que veo y no quiero ver, me distraigo entre mil cantos y sonidos que me atraviesan de un lado a otro, y me encuentro cuerpos vacíos y vanos. Drogado, camino sin rumbo y me hago preguntas, que se, no tienen respuesta. Busco variadas formas de salir del camino, pero cuando la encuentro, me doy cuenta que estoy en otro.

-¿Cómo te va? ¿Acaso ya no es hora?

-¿Hora de qué? Hace más de una milla camino entre segundos ¿Hora de qué?

Ya no sé que es real, trato de comprender que lo que siento no son más que pequeñas y fastidiosas mariposas muertas que revolotean en mis tripas y agobian mi alma e incomodan mis demonios. Estoy loco o quizá enfermo, o tal vez ambas, loco de la cabeza y enfermo del corazón. Me he acostumbrado a sentir según como lo digan  los que me rodean, e perdido toda potestad de mi cuerpo, y tan solo ando hacia adelante, sin esperar ni recibir nada. Las cosas que suceden a mi alrededor no son premeditas solo pasan porque debe ser así.

-Supongamos que es así, que lo que murmuras tiene todo sentido, y lo que miras no es real-risa- ¿Pero de que le sirve?

-Quizá para no tropezar tan repetidamente con usted.

-Entiendo.

No confundan mi actitud con lo que soy, pues todo va muy a lo opuesto, no soy nada de lo que digo, ni digo nada de lo que soy. Cosas parecidas a estas que narro, son las que pienso cuando camino, por este hormigón. No soy ni siquiera un payaso- pienso y me rio- Luego de una larga y extenuante caminata hago una parada y de la mochila saco una botella, tomo agua, me doy un respiro, contemplo lo que me rodea, doy un circulo tan lento que me demoro casi un cuarto de hora en completarlo, y los ojos hinchados y rojos, me muestran la vanidad y el orgullo de la gente, esa la cual carga hipocresía en la cara, y me siento alegremente agobiado por no ser parte de ellos, ni que ellos sean parte de mi, y los miro con tanto desprecio, uno por uno lo maldigo y les digo que la vida no es una canción o un cuento de hadas, pero no me escuchan, todos viven en un mundo de ilusiones perdidas que alimentan su codicia, y siempre buscan la forma de hundir a alguien para que ellos sean felices, que mezquindad tan absurda, como me gustaría hacerles entender que la vida es un bello purgatorio.

-Palabras de menos palabras de mas, solo palabras. Narradas con que elogio a lo absurdo.

-¿Absurdo, eh?

No consigo adivinar en qué lugar me encuentro, es una calle nueva la que transcurro, igual a todas, tan simple, ni color. Mas hay algo peculiar que me hace llamar la atención de este callejón, doy un paso hacia a él, y él hacia mi; siento un  viento helado tan frío como un copo de nieve que cae sobre mi nariz, quedo por un momento inmóvil, exhausto, como si de repente aquella brisa me hubiese robado algo, de repente veo como todo se llena de sombras, no percibo ya los corles y siento que me oprimen el pecho, como si un pequeño puñal atravesara mi ombligo, me veo caer en el reflejo de una carro, que al pasar aturde mis oídos y quedo por un momento sordo, y veo infinitas y deformadas figuras que corren hacia mí, y me pregunto qué ocurre ¿Acaso estoy solo? ¿Porque tengo ganas de llorar?

          -Usted llora de una forma tan apasionada que parce verosímil.

          -¿Usted ha llorado alguna vez? No lo creo.

Aparece en mi mente un recuerdo exacto de mi niñez, cuando caminaba  ebrio por las calles con mis “amigos”, era tan solo un pequeño corrompido, uno de esos pequeños delincuentes. Nos tambaleábamos de un lado al otro, y nos adueñábamos de las calles, pensando que éramos lo mejor de este mundo ¡Pero qué estupidez! Un cigarrillo y una caja llena de licor. Vuelvo, de ese tan peculiar encuentro con mi pasado y me encuentro tirado en el suelo, mi cara esta recostada contra en suelo, y mis ojos abiertos, tan grandes y blancos, como si les faltase vida, oigo voces y gritos y de un momento a otro siento como mi cuerpo se muere por partes y mi carne inmunda se coloca blanca, como la piel de perla de ella. Mi cuerpo dormido y mi mente cociente acuden a mil augurios paganos y de mis labios sale el nombre de Dios-al cual nunca nombro- y sé que he llegado a mi límite.

               -¿Dios? ¿Dioses? ¿Usted, él, quien?

              -¿Me dejaría un momento a solas? Pretendo dormir.

              -No, si le dejo dormir no tendría con quien hablar ¡Usted es el único imbécil que                 me escucha!

Comprendo que estoy muriendo, y trato de hablar, o al menos  reír para que sepan que estoy bien, que no me preocupo, pero mi cara pálida y ya casi sin sangre, no responde a lo que yo le pido. Siento como me levantan y casi floto, es una sensación casi inaudita. Sin la capacidad de volver en mí, soy peso muerto y mis extremidades se balancean de un lado hacia otro. Parezco una pequeña marioneta, a la cual los hilos de la vida, manejan a su antojo, un pequeño bufón, un gran idiota.

-Flotar, nube verde, cielo violeta, sol azul. ¿Caer?

-Caída, aire rojo, flores negras, suelo amarillo.

-¡Colores insignificantes amigo!

He quedado inconsciente, y no sé qué ha ocurrido desde que casi floto...
No sé en qué lugar me encuentro, y aunque el olor de ese lugar no me es conocido asumo que estoy en un hospital, pero no es tan frío y callado como suelen ser esos lugares tenebrosos y blancos, donde se oyen gritos de vida y muerte. Ya un poco angustiado, sin saber cuál es mi paradero, intento colocarme en pie, y lo logro. Pensé que estaba dormido, y seguía inconsistente, pero estoy en un lugar oscuro. No logro divisar nada, pero hay variados sonidos que no logro descifrar, esa casi tan magnífico como si estuviese presenciando un concierto de música ancestral, pero pese a mis intentos no logro saber que me deleita en este momento.

-¿La Chute?

- Posiblemente.

Sin mi vista, sin luz, ni color vago por tan curioso y melancólico lugar, tratando de llegar a alguna parte, oigo voces conocidas y una felicidad casi mística se apodera de mí. Al volver la mirada hacia atrás veo como unas pequeñas imágenes petrificadas aparecen de la nada paulatinamente, llenas de colores que nunca había visto; petrificado quedo frente de aquel suceso, inmóvil veo como al acercarse ellos, aparece mi cuerpo gélido, esquelético, pálido y pútrido, no puedo moverme, y veo como en los cuerpos ya sin forma de aquellas imágenes se reflejan mis recuerdos, con el rostro de mi amados, y me apuñalan  con tanta insolencia y lujuria, pero de mi cuerpo ya no se drena ni una gota de sangre. Siento el entrar y el salir de aquellos sedosos  objetos, que me penetran con cuan facilidad, pero no hay dolor, ya no hay dolor. Me siento mareado, me siento un poco más ligero, como si por esas yagas que me han dejado el puñal, se escapara el poco aire que queda dentro de mi cuerpo, dejándome vació. Mi tan anhelado vació.

              -Vívido balbuceo de tímido aire, vació.

              -Torpe y sin vista, divino.

              -¿Torpe? Le recuerdo que es suyo.

              -¿Mío? Usted me lo regalo en noches menguantes.

Después de aquel suceso tan desconcertante, recobro la poca cordura que queda en mis entrañas; apuñalado, sin tacto, ni vista, ni dolor, me levanto, y sigo por aquel oscuro camino que recorría en vez primera. Confuso y sin esperanza alguna sigo mi camino, pensando en que me he convertido en lo que quizá más he temido en toda mi vida.

-¡Miedo al miedo!

-Pero si el miedo es tan solo un sentimiento tan común como todo los que hay, tan normal, tan sincero.

-En fin, miedo.

Abandonando y retomando esta idea que rebota en mi cabeza, camino sin saber cuánto tiempo ha pasado, quizá una hora, una semana, un día, no sabría decir que ocurre, o donde estoy, siento que he estado aquí, en este lugar oscuro por tanto tiempo que ya no siento cansancio, ya no siento nada. Intento revolcarme, quitarme el aire, el poco aire que me queda, pero no tengo la suficiente ímpetu para hacerlo, he perdido las capacidades físicas y tan solo tengo la energías para continuar mi camino de sollozos escombros. Con lo poco que me queda, pienso en lo último que se e de pensar, y sonrió,   y aunque mi cara flácida y flaca no permite ver mi expresión, se que lo estoy haciendo. Y sin fuerzas retomo aquel pensamiento, un conocido olor distrae mis quimeras y hoy tan solo hoy odio lo que jamás había odiado, y el vació, me hace dar miedo. Sé que estoy solo, que siempre lo he estado, y entiendo que el miedo de ser un recuerdo, ya no me da desasosiego, pues ¿Cómo darme miedo de lo que soy? ¿Por qué tenerme miedo a mi mismo? Resuelvo acomodarme a lo que se me ha destinados ser, un insólito bufón, un arlequín de risas de papel, un ser sin alma para sí mismo.

              -Ahora se siente capaz de afrontar todo, eh, que vaina tan enredada, ni usted                     sabe lo que hace.

              -¿Y usted si? ¿Usted tiene rumbo fijo?

              -No le incumbe.

Abro lo ojos y estoy en mi cama, han pasado tres semanas desde que aquel aire frívolo atravesó mi ser -pensaron que nunca abriría los ojos- me levanto y camino hacia la ventana, pero el cielo esta rojo, no es normal, vuelvo mi vista hacia atrás y veo mi carne paila y corroída. Observo. Comprendo que no caminare de nuevo. Me derrumbo contra el piso y miro al techo, y pienso… ¿¡Acaso Que pasaría si yo muriese!? No cambaría el curso de la tierra, las flores brillarían igual al caerles el roció, no dejaría de salir el sol, no cambiaría nada. El tiempo transcurriría igual, la experiencia de la muerte se trastornaría en las tenebrosas miradas de los demás. Mi carne se descompondría trozo a trozo, sin que nadie se advierta de ello, y de por si a nadie le intereso.

              -¿De nuevo llora? ¿De nuevo el miedo? ¡Que ser más absurdo y sin gracias, que                   ser tan impreciso y vulgar, le miente a la mentira, le miente a su DIOS.

              -¡Mi Dios soy yo!

              -¡Usted no es capaz de ser usted, va ser capaz de ser un Dios! Ni Mundos Ni                       Titanes.

Aquellos oníricos seres se murieron conmigo, y mi locura encontró refugio en la piel ajena, en una piel sin alma. Las tentaciones del pasado fueron calcinadas con la caída. Los pasos helados de la muerte se aproximarían a mí, con un tenue olor a tabaco. Se a desperdiciada una vida en mí, tardaría años en de nuevo vivir, con no más de tres tristes garabatos que perseguirían mi mente y sus ojos, aquellos los cuales, me mantenían vivo. El caos de mis manos ha desaparecido, y el tenue sabor de su tacto, no lo volví a sentir. Pero sería unos de los riesgos a tomar. Las imágenes del pasado aturden mi exilio a la tierra de los no favorecidos, y la tortura mas grande, sería el no poder sentir, como sentí alguna vez. Mi libertad fue consumida por mis demonios, que el algún tiempo fueron presos de mis deseo y los de ella, pero ahora son voraces bestias aladas que tragan lo único que queda de mi, mi cuerpo. Y como la extraño. Aquellas largas caminatas que solía tener sirvieron para confrontarlos, más aún así nunca tuve éxito con ellos, siempre moría antes. Y aquel vació nunca desapareció-después de todo Morir nunca fue suficiente- siempre estuve preso de los malditos sentimientos, que de una u otra forma desgarraban siempre mi alma.

-No lo dude hágalo, si se va me voy con usted, es simple yo lo sigo, porque se me da la gana de seguirlo.

-Nunca le pedí su opinión.

-Nunca me hace caso, siempre prefiere observar bien y ver las consecuencias, tipo tan precavido.

Pero vagar así ya no tiene sentido, pensé que después de aquel ínstate terminaría todo. Ahora me encuentro en un misterioso limbo, mas mi piel no es fría, ni de cristal, me sumí en el olvido. Me amenazan las almas vacías y temerosas de los que conmigo cayeron. Que como yo no tuvieron suerte, que como yo están tristes, que como yo están solos, que como yo mueren.

-¿Morir? Nunca sería capaz de hacer tal cosa.

-Después de todo siempre estuve muerto…


xEcx

Emancipación de lo absurdo.

Emancipación de lo absurdo.

Encarando miedos, matando versos,
sometiendo sueños al insomnio,
que perduren y no se duerman.

Vomitando penas, jodiendo estrellas;
volcado en el techo, mirando al suelo aplastado,
sin rumbo, sin ansias.

Zumbidos raros de extraños tiempos sin hora,
sin tormento, angustiados porque dejan de sonar.
Se callan.

Tiempo sin tiempo, mirada sin ojos,
son reales tangibles, son míos sufro sin sufrir,
lloro irremediablemente no con ganas-solo por hacerlo-

Un adiós tajante, amordazarte, sin sentido,
vibrante en aire.

Enamorado de las muerte,
se desaparece, se permea y crece nace
y vuelve, una y otra vez.

Playa Hace rato no escribía un poema,  lloraba sangre intentando reducir  el desasosiego en una palabra  vacua y sin sentido;  creyendo que ...