Cuando llegue la vida
a mis brazos
la dejare ir para
saborear la derrota.
Cuando aprenda a volar
me cortare las alas
para intentar
una y otra vez alcanzar la luna.
Cuando vislumbre las sombras
entre divanes de luz
lloraran los ojos por ver
las luciérnagas correr y morir.
Correr y morir...
Cuando se me ahogue el alma,
levitare entre pétalos rojos
para que ni la vida ni la muerte
sean la causa de la falta de aire…
… y si queda algo
de aquellos días insípidos
seré yo entre la nada.