Suicidio Lirico
Los verbos agonizan
mientras las palabras se matan.
Tomaban la odiosa decisión
en la oscurecida mañana
cuando el reloj avistaba las cinco.
Latiendo en la oscuridad bendita
del no tenerle, lloraban;
se extinguían como el infortunado
copo de nieve que besaba la ventana;
exploto al instante el cielo rojo,
aullaba tras la cortina
con un color que avistaba su caída.
¿Para qué buscar la luz de luna,
si mil bombillas encienden el alrededor?
Cayó.
Sinfonía sensual del viento
acariciando suavemente
la agitada piel llena de tinta.

