domingo, 23 de agosto de 2015

Loto Verde

Loto Verde

Me regalaba el recuerdo tímido de la brisa
una mímica, un ojo sonriente
desplegado en la infinidad fría y constante
del vacío llano;

Entregaba cauteloso y desprevenido
el follaje naranja de un vestido de piel
parpadeante y marchito por el ingrato olvido,

afectando mi aura perdida en la belleza docta de la noche,
resucitando el sentir profundo de un beso del aire
que entumía torpemente el ser,
carente de saber de la vida efímera.

Me entrego entonces una canción
un ronco ruido que acariciaba con lujuria temprana
los gélidos y pálidos oídos
de un ser ménguate arrullado por la brillante luna;

fue una intuición difusa
la que me regalo obligada una imagen de vicio,
de mi ciudad desnuda que acompañaba
esta soledad que abruma.

Vi recostado entonces;
 unos quinqués cerrados que escurrían
sinceramente un liquido de verde esmeralda,
que ofrendaba a la noche y al cosmos la debilidad humana.


xEcx

Armaduras

Armaduras
Resaca de corazón un indomable,
vacío que se va lleno de deseo y tras del viento
al acecho de la vida,
cultivando de la tierra pies descalzos;
venas infartadas de un ayer tupido 
llenas de grumos en su recorrer turbio 
entre la maleza del cuerpo;
que abarca sensaciones y no sentimientos.
Noches de huir de un cuerpo a otro 
buscando respuestas que carecen de sentido;
arrullando el insomnio con los besos húmedos y paulatinos
con las ganas de estar en otro sitio.
Indecisión. Placer de hundirnos.

Duda y tacto ronco,
latir borracho y circunspecto, 
mirada en círculo bajo techo, arropado de miedos.

xEcx

Aguacero

Aguacero.
Caricias llenas de insomnio,
llanto de desprecio y oscuridad absoluta;
ojos intentando desnudar el alma de un cuerpo que no ve.
Recostada una cabeza privada del sentir
con un pecho lleno de dolor que no se entiende,
un desvanecido y poco sonrojado suspirar
pretende ahogar al cuerpo con su débil latir;
frío inconfundible de una madrugada arropada de humo
llena de miedo por no ver el sol
aguardando que pasen las nubes, esperando de ellas un clamor.
Pasan entonces por los ventanales desprovistos de amor
dos gotas y una golondrina;
que en su pico lleva la vida que se va
y la fiebre que queda ametrallando los tejados y la luna;

viento gélido y brusco levanta de la piel
como si fuera de piedra,
las cenizas que quedan del llover
los pequeños y frágiles témpanos que se combinan con el agua salada
formando en la cara, la palabra más clara
que no se puede olvidar.

xEcx

Ojos rojos

Ojos rojos

Por más que lo intenté no logró
consentir perder de vista la sensación de soledad que llevó.

Detrás de mí helado esqueleto
me escondo bajo techo;
anido bruscamente en el palpitar dejado
por la oscurecida luz de mi pecho;

Temo.

Rompo en un silencio prematuro;
me arropo bajo cama desnudo;
buscando a los monstros que habitan
las noches de ojos rojos;

Sacarlos de su lugar
para yo poder tener el poder de la noche,
el poder no tener miedo;

Temo.

Consuelo el ardor que deja la bruta caminada
en un húmedo y corredizo humo,
que despierta como agujero negro de mis ojos
los vientos ansiosos de la triste pena,
ese llanto baboso de la espera.


xEcx

Doble Luna

Doble Luna.

No volverán de la tumba escondida
los recuerdos póstumos de una vida ya vencida;
la luz curará casi como un golpe desprovisto
la sed vertiginosa y ruda;
que desmiembra de él, solo él;
una parte del cuerpo liviano y maltratado 
esa, la soledad incauta que deja de huída.
Ilógica razón por la que miro a ese ser;
ese espectro flotando en un mar griseado
me lleva a la pasión vulnerada en el hastío,
esa, la lujuria del rozar mis pupilas dilatadas
en un cuerpo frío y desnudo.
No volverán los recuerdos vivos,
la noche y su viento los levanta lejos;
aquella oscura mujer, venderá al olvido
los restos amarillentos de un ser desboronado;
humeante astro, te deshaces en mis manos;
fría luz, doble luna, doble arcabuz;
esa ebriedad silente,
espuma ferviente con residuos del sentir;
harán su guerra que no tiene fin.
Y yo ahí en estado de espera.      

xEcx         

Intangible

Intangible.

Llorosos ojos de un cuerpo ambulante,
inquietos recitales de angustias depravadas y distantes,
esqueleto crudo del ayer;

No veo ya el gemir distraído del silencio,
no siento el corazón arder,
ya no creo en los cuentos.

Paulatina y virgen imagen de la felicidad hambrienta,
te escabulles sin falta y sin tiempo
de los flácidos dedos de sus restos,
restos de polillas y azulejos.

Su brisa más fría.

Morir solo en ese entre curtido suelo,
abandonado en las fauces de ese misterio
que no se pudo resolver ni musitar,
no se pudo entender.

Volveré de ahí,
de ese viajar entrecortado
de un cuerpo a otro, de las noches del placido
caminar en la fiebre blanca de un cigarrillo y una cerveza.

Estallare con fuerza,
tan solo para contenerme de mí,
estaré en la pared recostado intentando huir.

Quedara tranquilo entonces,
podrá disfrutar de cada viaje,
en cada labio,
en cada dedo,
en cada espalda;
quedara entonces marchito;
el besar fortuito de los ojos que ya no ven,
y romperá sediento de vida,
la cadena inaudita del tierno y crudo padecer.

Padecer de ironía, de ir a contratiempo. 

xEcx

Tipos

Tipos
Nos soy de los tipos que esperan algo,
no llevo en mi lomo la sensación duradera de la espera, 
ausencia,
tampoco concedo al olvido acercarse a mí,
reitero que la brusca caricia que deja, no hace bien,
me hace daño.

Me hace daño querer ver los reflejos coloridos,
pero no soy de los tipos que esperan, 
pero por ella,
me quedaría a ver el ocaso;

Me arroparía con la manta cálida de sus nubes y
me recostaría en suelo debajo de un árbol
a ver como cae hasta la última hoja de sus brazos.

No soy de los tipos que lloran.

Pero las mugres que entran en la calle me hacen aguar el ojo,
me confió al cargar en ellas mis sueños,
así vuelan libre y caen en ojos de los ciegos
y sienten algo.

No soy de los tipos que ama,
ni la más mínima idea me ataca,
no se cómo tratar a las almas en pena que adoran mis labios,
los secos y cansados labios de una fumador hambriento.

No soy de los tipos que fuma, 
pero por ella,
fumo hasta quemar los dedos.


 xEcx

Realidades

Realidades.
Del ir y venir, 
pasos borrados en la arena.
Insisto que la vida no deja de ser cruda,
me muestra las cosas tal cual son
deja ver a mi rostro tímido 
los diablos reflejados en las caras próximas,
me enseña la capacidad orgullosa de enjaular vicios;
¡Ninguna acción dedicada al curso del tiempo viene libre!
Libre de culpa, exorcizo de mí,
me distancio de la proximidad severa de caer,
apago el candil que una vez encendido 
estuvo para reiterarme,
que la ilusión pasajera del amar es efímera
y que sus labios desnudos los arropa hoy 
la nueva carne;
esos labios sin color hoy brillan de nuevo color sangre.
Nunca me gusto aquel color,
demasiado encendido para una polaridad injusta,
para la frialdad que llevo.
Mis manos ya no tienen memoria,
les duele agarrar la pluma fría de esa ave muerta,
la que deja mil rastros de una capa opaca
que acaba a la vuelta del sol;
portal de pluma negra, 
le robaste la memoria al cuerpo en el intento de recuperarlo.

Sacaste los vicios, 
para hoy cambiarlos por recuerdos.

xEcx

Tintero

Tintero.

Entre el crudo desdén
de la insolente mortandad
me encuentro;
entre lastimeros gemidos que se huelen
entre el mal aliento de la muerte
y su perfume abrumador.

La corrupción del alma esta
tan predispuesta que la pupila del sol se irrita
y hace llorar  ala bruta luna sorda;

que entre arrebatos y aullidos duerme,
y aplaca la música que de cabeza aclama,
 la podredumbre del hastió,
y con estilo vislumbra la carroña.

Es su pelaje alborotado,
decide corroer la brusca caricia
que le hace la vida y sus parásitos situados en los agujeros
dejan permear su sabor a tinta.



xEcx

Alboradas.

Alboradas.

Olvídate del tacto tan lucido
que alguna vez suscito en tu piel
desnuda, las quimeras sombrías
de las noches de melancolía.

Percibe en el encuentro noctambulo
de nuestras voces, que el cálido sabor
de las flores, ya se ha aguado.

Suspira por última vez entre el silencio
de mis ojos y tu cuerpo. Procura
borrar la sangre marcada en los labios,
intenta dormir en las fauces del misterio.

¡Descifra como hacerlo, busca en lo
más profundo!
Instrúyeme y luego destrúyeme.

Suprime de tu mente cualquier parecido
al infierno triste de las calles. Intenta
consolar las vibraciones moribundas
de la nostalgia, con delicadeza.

Logra lo que yo nunca lograría.
Entierra en lo profundo del alba,
las noches de lujuria, que efímeras
se pasaban, en el vapor de las sombras.

Desdibuja la frenética imagen, de
las luces de neón que emanan fuego,
vive en el exilio, escápate conmigo.

Sálvate de la podredumbre y del hastió,
decora el mundo con lienzos perdidos,
y devora a los antiguos vestigios.

Guardarme en secreto,
hazlo como yo lo haría,

porque olvidarte no podría.

xEcx

Playa Hace rato no escribía un poema,  lloraba sangre intentando reducir  el desasosiego en una palabra  vacua y sin sentido;  creyendo que ...