Loto
Verde
Me regalaba el recuerdo tímido de la brisa
una mímica, un ojo sonriente
desplegado en la infinidad fría y constante
del vacío llano;
Entregaba cauteloso y desprevenido
el follaje naranja de un vestido de piel
parpadeante y marchito por el ingrato olvido,
afectando mi aura perdida en la belleza docta de la
noche,
resucitando el sentir profundo de un beso del aire
que entumía torpemente el ser,
carente de saber de la vida efímera.
Me entrego entonces una canción
un ronco ruido que acariciaba con lujuria temprana
los gélidos y pálidos oídos
de un ser ménguate arrullado por la brillante luna;
fue una intuición difusa
la que me regalo obligada una imagen de vicio,
de mi ciudad desnuda que acompañaba
esta soledad que abruma.
Vi recostado entonces;
unos
quinqués cerrados que escurrían
sinceramente un liquido de verde esmeralda,
que ofrendaba a la noche y al cosmos la debilidad
humana.
xEcx
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