Ojos rojos
Por más que lo
intenté no logró
consentir perder
de vista la sensación de soledad que llevó.
Detrás de mí
helado esqueleto
me escondo bajo
techo;
anido bruscamente
en el palpitar dejado
por la oscurecida
luz de mi pecho;
Temo.
Rompo en un
silencio prematuro;
me arropo bajo
cama desnudo;
buscando a los
monstros que habitan
las noches de ojos
rojos;
Sacarlos de su
lugar
para yo poder
tener el poder de la noche,
el poder no tener
miedo;
Temo.
Consuelo el ardor
que deja la bruta caminada
en un húmedo y
corredizo humo,
que despierta como
agujero negro de mis ojos
los vientos
ansiosos de la triste pena,
ese llanto baboso
de la espera.
xEcx
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