Hoy nos encontramos de nuevo:
Entre unas copas de vino y unas flores amarillas.
Hoy me visitas y me recuerdas la entropía...

La distorsión tan elevada que habito;
la pesadez ofuscada de mi sombra.
El poder tardío del deseo.
La vulnerabilidad de los hombres,
las noches extrañamente húmedas,
la fragilidad de lo humano.
¡Ya la carne, solida,
sera alguna vez arenisca!
A prisa, A contratiempo,
que las horas marchitan y
los soles nublados
se hacen interminables ocasos.
Rojizos, cobrizos, diamantinos. Dorados
cielos validos que embellecen la tarde que pasa;
la tarde que se esconde y nos aleja.... un poco de la vida.