Hurto
al diablo
Vislumbro el capricho un ser gélido;
tartamudeo al ver cercana
la encrespada piel contraerse y
gotear como lluvia sudor amargo,
fluían sobre el tejado
un par de versos apagados
que acompañaban el alba húmeda
de un pequeño nubarrón oscuro;
¡Sediento de muerte estaba!
Alcanzaba la improvisada cólera
mientras la fría y salpicada gota recorría
su ser, limpiando impurezas
al musitar desnudo su pena;
diluyéndose entre la apagada luz
que dejaba rastros de fuego
y comisuras de un abrir sin cerrar,
azotaba entonces con frenesí
un estrambótico deseo de no parar,
de sumirse en la alocada vértice
de llorar alquitrán y besar un tulipán.
Paradójica convulsión de un cuerpo
que pecada odio y ambición;
se guardaba pronto en un baúl tosco
agrupando en su interior la manía del amor.
xEcx
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