Canto
al viento
Musite despacio la vuelta del sol
para que la noche no fuera dura conmigo,
para que la soledad fuera compañera y no enemigo;
visite la embrutecida calle del pecado
para encontrar respuesta a mi canto,
que se dispersaba lentamente entre arrebatos
y osadías del vivir mejor.
Pero una tacita polvareda dejaba el viento,
arropo mi garganta impidiendo gritarle
mientras el olor de basura confundía el aire
y apagaba el perfume cálido de las fundidas flores;
se vio reflejada la ahogada cara
en un charco somnoliento
que temblaba a la pisada descalza
de un cuerpo mudo y cabizbajo
que arremetía sin pausa en su ser perverso;
subió entonces por la pierna corroída de pantano
un poco de polvo sediento de ser aire;
rogándole a la piel erizada que dejara verse
entre la sombra intrigante de la lluvia y el eco de
su voz.
Pero no hubo respuesta, nunca hablo.
Fue como cantarle al viento.
xEcx
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