Recordar-Acción
Brillaron
a lo lejos
entre
el humo enternecido
por
la soledad esquiva de un cuarto,
un
par de luciérnagas que se balanceaban
placidas
entre la memoria del recuerdo paulatino,
de
los besos alocados y las noches sin sentido,
tan
atragantadas de todo,
tan
llenas de sueños incomprendidos.
Se
murmuraba entonces que el placer
había
encontrado nido,
que
la lujuria tenia nombre
y
su cuerpo estaba encima mío.
Las
almas se desprendían de la piel y la carne…
Las
entrañas alucinadas
se
humedecían al contacto súbito
del
desquiciado infierno que ardía cintura abajo…
Infierno
evaporado por el frío que aprieta la soledad que llevo.
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