Amores contrariados
No quisiera creer;
que tus besos son
tan
indispensables como
el agitado aire
que respiro y bebo;
No lograría disimular;
el encanto de tu cuerpo
que como un ídolo
es adorado
por mis manos
lujuriosas y tímidas.
No quisiera verte;
como un ave evanescente
que respira luz de luna
en un ocaso de verde color.
¡No podría!
dejarte de verte a los ojos
que encantadoramente
embriagan el alma,
como si fuesen;
como si brotaran calor;
No te quisiera;
si no fuera por ese aire
de distraída voz;
que canta y arrulla
la soledad que llevo.
No te extrañaría;
de ser por el perfume
cálido que
como espora
de fervor; arropa la
árida piel fría.
La que se lleva hoy como
ropaje.
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