Fotografía mental
Bese
por un segundo aquella imagen,
la
contemple y quise gravarla sobre la piel
que
en aquel momento ardía más que la muerte;
¡Y
decidí hacerlo pero sobre el enfermizo
corazón!
Para
que al traerla de vuelta a la vida
la
pasión amorosa fuera develada,
con
ese deseo extraño de estrangularme el alma,
esa
contracción brusca de mi pecho, ese latir de amor…
Un
cuarto oscuro,
una
ofuscada luz
y
un vacio lleno de lluvia,
La
lujuria, mi verbo.
Mi
amante la noche lloviznada,
que
sudaba encima mío
al
ritmo acalorado de un gemido desvanecido.
Fotografiada,
expuesta
al devenir del tiempo
a
esa manía intrépida
de
recordarle siempre en sueños y en camas vacías.
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