martes, 13 de octubre de 2015

Soplo Diluido


Soplo Diluido

Con el orgullo puesto
como botas,
el camino de piedras doctas
se ve efímero y corrupto;

envuelto en una bola incandescente
tan agria, como el frío desprecio.

La vida da la espalda
y los ojos se entorpecen,
el cuerpo se agita y
la sangre se espesa;
el alma grita.

Los niños lloran,
las tuberías suenan.

El olvidado portor de malas noticias,
llega sonriente y aprieta la mano
del pecador bienaventurado.

El silencio es amigo
donde lo rechazado se ve vano;

Expulsado, en exilio.

Arrogante soberbia
lame despacito,
el hielo que contiene
los demonios convencidos
de enterrar los vicios.

El suspiro se asfixia,
el placer se vuelve mitigo,
del común; maligno.

xEcx

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