En el canto de una ola en al mar
mi cuerpo sensible y cansado
se escabulla silente, adormecido mal oliente.
Aleteo estático;
corazón indomable.
Sol lluvioso y rancio.
Cuéntame tú,
¡Que ha sido de la mariposa herida!
¿Que ha pasado con su aleteo, el que duraría por siempre?
Sus pequeñas huellas se borran de mi,
de mi inmundicia, con cada brisa
de viento y arena,
No recuerdo ya de sus coloridas alas,
cuantas plumas dejaba al volar
por tierras olvidadas, calcinadas;
MI vientre interno, mi mundo vació.
Queda de ella:
El rastro de un fuerte vibrar
que ondulaba al ritmo placido
de ese caudal bello;
Queda de mi:
Los ojos desorbitados al verla pasar
con frenesí entre mis huesos,
posándose sobre el musculo agitado
lamiendo de él sus restos.
xEcx
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