La distancia nos une;
Me refugio en los rastros cicatrizados
de un volar fragmentado y occiso,
En la terquedad de enjaularte
en las celdas esculpidas por mi torso;
las que guardan sangre y temor.
La soledad nos ama;
Recuerdo insensatez, prematuros
de sueños inalcanzables,de besos nunca dados, enojo;
La vida se nos va.
Avisto ya en la estrellada alfombra
la silueta desnuda de tu ausencia,
que acaricia el silencio rígido
de una oscuridad menguante que
se esconde en el horizonte.
Sollozo de ecos, hechos por
clavos oxidados que nos
atan a volar bajo, la empinada
y voluminosa acera- llena de bichos
y de gentes- de mentiras vivientes;
Para pavonearnos en el oscilante
recorrido del reloj transcurrido,
en un tic toc inaudible
al odio ronco de mí grito tempestuoso.
Y solo ahí estrás vos.
La sangre hierve,
La noche congela las manos;
La Luna ya no canta.
xEcx
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