Playa
Hace rato no escribía un poema,
lloraba sangre intentando reducir
el desasosiego en una palabra
vacua y sin sentido;
creyendo que el rumbo de las cosas
se había extraviado.
Fueron noches enteras
en el oscurecido mar de la soledad
que me hería con su salina espesura…
Frustrado; dejándome llevar
por el oleaje rojo de la ira,
mis ojos se cerraron y empezaron
a sentir el movimiento
voluptuoso de las cosas,
¡Ondas hostiles que oscilaban dentro de mí!
Parecían indomables.
Una plaga enloquecida que me consumía.
Hoy volví a escribir enternecido
por la playa dorada, fresca y cálida
que me consentía y besaba,
una piel trigueña extensa
de perfumes celestiales,
con una melena salvaje y encrespada
que era producto de su selvática forma…
Allí tranquilice el volcán disruptivo
que me distorsionada. Abrase la calma.
06/04/2024
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