He muerto tantas veces
y he querido volver a la vida tan poco…
Espectros virginales que salen de las lágrimas
que como torrentes me bañan,
hacen que las caricias del tiempo
sean una letanía eterna…
Donde la comisura tan delgada de mi Ser,
se deja penetrar de un vigoroso miedo…
Donde la sombra que anida mi cuerpo se ve
difusa y rota.
He muerto tantas veces
y he querido volver a la vida gritando,
que estoy aquí en la soledad mortuoria
de una geometría intima que me aplaca
y cada vez más se cierra en mí,
como un sagrado Uróboros.
Consumiéndome.. consumiéndome…
He muerto tantas veces.
Que ya no sé si vuelva.
¿Dónde estás ahora?
¿Dónde estás?
Donde…
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