martes, 9 de mayo de 2017

Un Ser;
nativo del asfalto ardiente
una vez me dijo al cruzar con él por su camino:
La eternidad perece,
La infinidad soy yo.
Me contó en tristes versos,
que la vida se encarga de diluir lo que ya no fluye:
Los contornos,
los sentidos,
la carne.
Distanciado de mí y también de él,
de su cuerpo
divulgo secretos de lo omnipotente
y desde su tácito perfume;
nació el olor del tiempo:  
¡La vida es una indigencia,
un constante caminar
en las oscurecidas miradas del abismo,
andar de la mano con el miedo!


xEcx

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